SABER PARA PREVENIR, PRIMER PASO CONTRA EL ACV

El 29 de octubre fue elegido como el Día Mundial del Ataque Cerebral por lo que hoy se realizarán charlas informativas gratuitas en ciudades de la región.

Los accidentes cerebrovasculares representan la primera causa de discapacidad crónica en adultos. Es la tercera causa de muerte en Occidente. En Argentina, lo sufre una persona cada 4 minutos.

Verónica miraba televisión junto a Gustavo, su novio en aquel entonces. De un momento a otro su visión se alteró y sólo fue capaz de ver la mitad de la pantalla. Confundida, alertó a su pareja de lo que le estaba sucediendo. Minutos más tarde era trasladada a un hospital, donde recibió atención médica y se confirmó el peor de los diagnósticos: estaba sufriendo un ataque cerebral.

ACV

A Verónica la salvó Gustavo, que días atrás había leído un artículo sobre los accidentes cerebrovasculares y conocía los síntomas. Gracias a la rápida reacción de su ahora expareja y la atención médica temprana, la famosa modelo y conductora Verónica Perdomo se recuperó de uno de los mayores desafíos de su vida.

Los ataques cerebrales son más comunes de lo que se cree. Recientemente Joaquín Furriel, actor de «Entre Caníbales», sufrió uno cuando regresaba de un viaje. En Argentina, cada cuatro minutos una persona sufre un ACV.

Pero… ¿qué son realmente?

Hay muchos términos para designar a la misma enfermedad. accidente cerebrovascular (ACV), ataque cerebral, ictus, stroke, apoplejía, embolia, hemiplejia, etc.

«El ataque cerebral designa a una enfermedad por la cual se altera súbitamente el flujo de sangre en el cerebro. Hay dos tipos principales de ACV: los infartos cerebrales (isquemia), donde el problema es que el caño se tapa, y parte del tejido cerebral queda sin su aporte sanguíneo porque un coágulo tapona el vaso. O bien las hemorragias cerebrales, donde el caño se rompe y el contenido, o sea la sangre, inunda el tejido», explicó el neurólogo Javier Moschini a «Río Negro».

Cualquiera de las dos situaciones puede provocar que las neuronas se debiliten o mueran, ya que sin oxígeno las células nerviosas no pueden funcionar. Las partes del cuerpo controladas por las regiones del cerebro afectadas, consecuentemente, también dejan de funcionar. Los efectos de un ataque cerebral son a menudo permanentes, ya que las células cerebrales muertas no se pueden reemplazar.

El 80% de los episodios de ACV son infartos. El 20% restante corresponde a casos de hemoimagen (1)rragias.

«Los infartos cerebrales comparten muchas causas con los infartos cardíacos», señaló Moschini. La hipertensión es la causa principal de obstrucción de las arterias. «También tienen importancia las alteraciones del colesterol, de los triglicéridos, la diabetes, el tabaquismo, la obesidad, el sedentarismo», continuó el médico.

«Ciertas enfermedades cardíacas pueden provocar infartos cerebrales. Cuando se forman coágulos en el interior del corazón, estos tienden a fragmentarse, los fragmentos a desprenderse y viajar por la corriente sanguínea hasta la circulación cerebral. Alrededor del 20 a 30% de los infartos cerebrales son producto de esto», explicó el neurólogo.

Existen factores de riesgo que pueden ser controlados y que ayudan a prevenir los ataques. La hipertensión arterial es el factor de riesgo más frecuente; está presente en casi el 80% de los pacientes que sufren un ataque cerebral en la Argentina.

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Por otra parte, el control de la diabetes es esencial. En la Argentina, el 22% de los pacientes que sufren un ataque cerebral es diabético. El consumo excesivo de alcohol tiene una estrecha relación con el riesgo de sufrir hemorragias cerebrales.

El riesgo de sufrir un ataque cerebral aumenta entre un 50% y un 70% en fumadores. El colesterol elevado incrementa las posibilidades de que se tapen las arterias, incluidas las que van al cerebro.

El sedentarismo y la falta de actividad física puede aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares. También la obesidad es un importante factor de riesgo y su presencia potencia a otros factores.

Importante: actuar rápido

Hay que conocer los síntomas para actuar con celeridad cuando aparecen. «No hay que esperar al día siguiente para ver si se les pasa o no, hay que consultar rápido», resaltó Moschini.

«Si bien el tratamiento de un paciente con ACV implica muchas instancias diferentes, muchas etapas y muchos eslabones en la cadena, hay intervenciones que sólo se pueden hacer en las primeras horas, sobre todo en lo que tiene que ver con la restauración de flujo sanguíneo. Existe medicación que se puede administrar sólo durante las primeras horas posteriores al inicio de los síntomas», agregó el especialista.

«Las primeras cuatro horas son vitales. Hay necesidad de moverse muy rápido para no desperdiciar esta primera oportunidad terapéutica temprana. La idea es minimizar el daño cerebral. En Estados Unidos se utiliza el concepto de ‘time is brain’ (tiempo es cerebro). Esto significa que mientras más temprano el pacient11094221_583258075110567_9184617510592586610_ne reciba el tratamiento adecuado, mayor es la posibilidad de minimizar las secuelas», resaltó el neurólogo.

Los síntomas:

Para reducir la mortalidad y la discapacidad que es causada por los ataques cerebrales es indispensable conocer los síntomas y minimizar los tiempos de consulta.

Inicio repentino. Los síntomas del ataque cerebral comienzan de forma repentina.

Parálisis motora en la mitad del cuerpo. Es la aparición repentina de la dificultad para mover la mano, la pierna, la cara torcida, la boca desviada. A esto llamamos hemiparesia o hemiplejia, señaló el neurólogo.

Dificultades en el lenguaje. Las personas que lo sufren tienen problemas para hablar.

Alteraciones del estado mental. Cuando se está dando un ACV la persona no está totalmente lúcida. Hay confusión súbita y problemas repentinos para entender.

Alteraciones sensitivas en la mitad del cuerpo. Hormigueos, pinchazos y calambres en la cara, brazos y piernas de un lado u otro del cuerpo.

Alteraciones visuales. Visión borrosa, pérdida de visión o visión doble.

Alteraciones del equilibrio. La persona puede sufrir mareos intensos, falta de coordinación y caídas.

Los infartos cerebrales no son dolorosos. Esa es una gran diferencia con el infarto de corazón.

– En cambio, durante las hemorragias cerebrales, el paciente sufre de manera repentiSAN CAYETANO  004na de un intenso dolor de cabeza, que suele acompañarse de la depresión de la conciencia, y tendencia al sueño.

Qué hacer:

  • En general, la persona que sufre el ACV no está completamente lúcida.
  • El conocimiento de lo que pasa y el manejo de la situación debe estar a cargo de las personas que la rodean.
  • Suelen ser los familiares los que reaccionan, por lo que es importante reconocer los síntomas y llamar rápido a emergencias médicas.

Qué NO hacer:

  • No darle a beber agua ni ponerle un pañuelo en la boca ni darle medicación.
  • Evitar el uso de aspirina u otra droga para el descenso de la presión arterial.
  • No debe bajarse la presión arterial ni siquiera cuando la víctima tenga valores inusualmente elevados. Esta es una tarea que sólo compete al equipo médico y en un contexto hospitalario.

Fuente: rionegro.com.ar