NOMBRAN NUEVO DIRECTORIO PARA LA EMPRESA QUE REEMPLAZARÁ A ENARSA

La flamante firma se encargará de la venta de Transener y gestión de otros activos estatales de energía, como las represas de Santa Cruz. El directorio de Enarsa se reunirá el martes para comenzar con la disolución de la misma. Todos los directores ya presentaron su renuncia a la compañía y se concretará su salida formal. En el encuentro también se designarán las autoridades de la nueva empresa estatal que la reemplazará.

La reemplazante de Enarsa será Integración Energética, que también recibirá activos que estaban en manos estatales a través de otra sociedad (Ebisa). Se espera que Hugo Balboa -que venía encabezando Enarsa- sea designado titular de la misma. La firma continuará con las tareas de Enarsa -como la importación de gas licuado de 2018- y a eso le sumará otras tareas, como la desinversión estatal en algunas empresas y la finalización de obras como las represas de Santa Cruz.

Jorge Lapeña, designado director titular en nombre del Estado en Enarsa, se alejará de la nueva compañía. El técnico está en desacuerdo con la venta de la participación estatal en Transener. Pero el ministro de Energía, Juan José Aranguren, está convencido que esa decisión le hará ganar dinero al Estado nacional.

Con las ventas de activos energéticos, el objetivo del Gobierno es recaudar un mínimo de US$ 1.000 millones. Pero también existe la visión sobre la generación eléctrica. Creen que debe estar en manos de los privados, como sucedía hasta 2003.

La salida estatal de Transener provocó ruidos entre el radicalismo y el ministerio de Energía. Sin embargo, aunque trascendió que existe interés de capitales chinos y empresas nacionales, todavía ni siquiera se eligió a la consultora que realizará la valuación de la participación estatal en Transener.

El Estado posee la mitad de Citelec, una sociedad que a su vez es dueña del 50% de Transener. El Gobierno le compró una participación a Electroingeniería, cuando la acción cotizaba en torno a los $ 7. Ahora, ese papel está a casi $ 60. Cuando el Estado venda, obtendrá una ganancia. Pampa Energía, de Marcelo Mindlin, es el socio actual de Transener.

La gestión anterior alentó la construcción de centrales eléctricas a través de un mecanismo llamado Foninvemem. Allí, el kirchnerismo autorizaba inversiones energía a través de acuerdos con Cammesa, promesas de pago y un mecanismo viscoso a los ojos de la mayoría de las empresas privadas.

En las centrales Ensenada Barragán (Buenos Aires) y Brigadier López (Santa Fe), la nueva empresa estatal se desprenderá de las acciones y al mismo tiempo licitará el cierre de ciclo, que es la terminación de esas centrales.

Para las centrales San Martín, Vuelta de Obligado, Manuel Belgrano y Guillermo Brown -también moldeados en un extraño mecanismo de compensaciones decididas por la mayorista Cammesa-, algunas empresas poseen una suerte de «pagarés» (de pagos comprometidos por el Estado) que totalizan $ 12.000 millones. El Gobierno permitirá que puedan usar ese dinero si se presentan a las licitaciones.

La nueva firma estatal también tienen que llevar adelante la construcción de las represas de Santa Cruz, que se estima que generará energía recién en cuatro años. También se encargará de la construcción de la central termoeléctrica a carbón a instalarse en Río Turbio, pero no de la operación de la conflictiva mina.

También hay participaciones estatales menores al 10% en Central Puerto, Transba y Central Térmica Güemes que saldrán a la venta.

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