LAS PERLAS: TERRITORIO CIPOLEÑO

Miguel Lembeye fue el primer médico de Las Perlas y su hija María la que inició con las clases de matemática y lengua para los chicos del lugar. El viejo pediatra atendía en su domicilio y casa por casa. Su heredera recuerda que, por años, pasó largas horas arriba de la balsa, leyendo y releyendo libros de la facultad. Ambos pusieron la piedra fundamental en salud y educación.

Nacido en San Antonio Este, criado en Burzaco y enamorado de las bondades de la Patagonia, Lambeye atendía todos los problemas, internaba gente en su casa, imponía las reglas en su «feudo». Los tiempos cambiaron, se complejizaron, pero Las Perlas sigue tan lejana como de costumbre. Más en términos sanitarios. El centro de salud ha dado pasos al frente pero la explosión poblacional lo pone en jaque. Según el censo del 2001, residían en el lugar 928 personas, que en las estadísticas de 2010 llegaron a los 2182. Pero ahora, todos y cada uno de los consultados señalan que en Las Perlas viven actualmente entre 10 y 12 mil personas. La migración fue incesante. Incluso hoy, más allá que desde la Forestadora del Limay se diga que las ventas de terrenos están detenidas, los vecinos aseguran quNeuquen 10/03/2013 equipo de medicos del Centro de Salud de Balsa Lase «hay mudanzas constantemente».

Así y todo, las clases sólo se iniciaron para los niños de jardín de infantes -en un edificio nuevo- pero no hay plazo en primario y secundario. Sucede que una parte de la escuela está demolida y no se terminaron con las obras de refacción. La comunidad salió a la calle para protestar porque las paredes están rajadas, los techos son un peligro y los cables cuelgan. Bloquearon el puente, escracharon a la ministra Silva y esperan sin plazos. Desde la empresa anunciaron que terminarían con las obras en mayo -según las autoridades de la escuela-. El gobernador Alberto Weretilneck les dijo a los padres que había posibilidades de una mudanza momentánea a otro edificio. Nada en concreto.

A un par de cuadras, Gabriela Monteiro cuenta con orgullo que fue una de las manifestantes por los guardapolvos en desuso. Es una de las médicas generalistas de un centro de salud que atiende a 120 personas por día en promedio, que abre de lunes a viernes de 8 a 14 y que durante los fines de semana es un edificio deshabitado. Es decir, desde el viernes a las 15 hasta el lunes a las 8 hay que encomendarse a los cielos.

«Conseguimos muchas cosas con presión y reclamos, como atender más de tres veces por semana, tener especialistas algunos días (odontólogo, psicólogo, trabajador social y nutricionista), una ambulancia que de vez en cuando anda. Pero apenas si logramos cumplir con la atención primaria, no podemos hacernos cargo de urgencias y emergencias, tampoco hay pediatra, teléfono o internet. Todo es demasiado difícil, más con el desborde de agresividad existente».

Gabriela se hace a un lado quedando en escena. Tiene los ojos húmedos. Hablar de la «burocracia» y sus trabas le quita energías a diario. Entonces, su compañera Cecilia Petri reconoce que el «profundo incremento poblacional dificultó todo porque el centro se armó para satisfacer la demanda de un barrio de Cipolletti, pero Las Perlas terminó siendo un pueblo de 13 barrios». Y ese inesperado «aumento demográfico provocó la irrupción de problemáticas psicosociales como el abuso infantil, las adicciones o la violencia de género, imposibles de abordar». Dicen ambas, y prefieren no decir más.

Territorio cipoleño

Abel Baratti, intendente de Cipolletti, sostiene la idea de que Las Perlas tiene que independizarse y transformarse primero en comuna y después en municipio. «Si bien está dentro del ejido de las 500 hectáreas que tiene Cipolletti en la Margen Sur para este municipio es imposible llevar la atención de todos los servicios básicos y necesarios», manifestó.

Según estimaciones del intendente, Las Perlas cuenta con unos 8.000 habitantes y sólo 350 ó 400 tienen su domicilio en Cipolletti. «La mayoría depende de Neuquén porque es la otra provincia la que le ofrece los servicios de Salud, que es lo más importante. Nadie paga impuestos, no tributan y por eso digo que los cipoleños sostenemos a Las Perlas», indicó. Agregó que el municipio no ha hecho el cálculo de las erogaciones, pero estimó que es un «dinero importante» el que se destina entre recursos humanos (funciona una comisión municipal), maquinarias para el mantenimiento de las calles, regadores, recolección de residuos.

Fuente: www.rionegro.com.ar