EL LIMAY RESCATÓ AL SISTEMA ELÉCTRICO

Como cada invierno, el río Limay se convirtió en el «salvador» del Sistema Interconectado Nacional. Ante el pico de demanda eléctrica que se generó por las bajas temperaturas, Cammesa ordenó a las hidroeléctricas que aumentaran su producción y llegaron a pasar por Arroyito 930 metros cúbicos por segundo, una marca elevada pero lejana de la crecida máxima que aguanta el sistema.

Aun así, las costas en los balnearios quedaron cubiertas de agua y los organismos reguladores tuvieron que advertir a los pobladores de zonas ribereñas por la suba del caudal.

Lo cierto es que el sistema funcionó durante toda la semana al tope de sus capacidades, inclusive con más urgencia con la que opera en verano.

Aunque el viernes de la semana pasada se registró un nuevo récord de demanda eléctrica para el período otoño-invierno (23.063 MW), el problema no pasa tanto por el consumo. El nudo lo provoca la orden del Enargas de derivar el gas natural a los domicilios, perjudicando a la industria y la generación térmica. Este último eslabón de la compleja cadena es el que reemplazan las represas cuando bajan las temperaturas.

Según datos provinciales, en verano, sólo el 18% del gas se destina a los hogares, mientras que el porcentaje salta al 66% cuando bajan las temperaturas. Del mismo modo, en la época estival se envía un 35% para generación eléctrica, mientras que en invierno tan sólo se deriva el 7%, lo que lo convierte en el sector que más padece la poda en el servicio.

La provincia sobrelleva a su vez un perjuicio económico porque el gas domiciliario, con las tarifas pisadas, cuesta mucho menos, lo que termina afectando el ingreso por regalías.

Para la industria tampoco son buenas épocas. Los recortes en el suministro afectan duramente a aquellas fábricas que tienen el gas como insumo clave. Algunas, como las cerámicas o las cementeras, directamente deben interrumpir la producción en algunos momentos del día.

Algo similar ocurre con el GNC. Las distribuidoras (en la región Camuzzi) interrumpieron el suministro en muchas localidades como Bariloche.

También se dispara en invierno la venta de gas envasado, lo que presiona a las fraccionadoras.

Dilemas eléctricos

Los principales enemigos del sistema son por estas horas los caloventores. Su uso se multiplica en las tomas, donde no hay suministro de gas. Los bajos precios relativos de los artefactos,  sumado al temor que genera la posible emanación de monóxido de carbono, alientan su uso y ponen en serias dificultades a las distribuidoras eléctricas.

Tanto CALF como Edersa salieron esta semana a advertir que el servicio se verá resentido en los barrios linderos a las tomas, muchas de las cuales no están regularizadas y por lo tanto no pueden tener el servicio eléctrico. En ambos casos se promueve el uso de medidores comunitarios y que sean los municipios los que paguen la tarifa.

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