¿Cuánto impacta la temperatura en la demanda eléctrica?

Diego Margulis, economista experto en energía eléctrica, opinó  sobre la relación entre la temperatura y la demanda eléctrica en un gran centro urbano como es Buenos Aires.

La demanda de energía eléctrica depende de una gran cantidad de factores. Algunos de ellos provocan variaciones en el mediano y largo plazo, como por ejemplo el nivel de actividad económica. Hay otros, en cambio, que actúan en el corto plazo. Uno de los más significativos es la temperatura que, en los últimos años aumentó fuertemente su influencia, a partir de la incorporación de aparatos de calefacción eléctrica y aires acondicionados.

Desde hace ya varios años, cada vez que tenemos altas temperaturas en verano o mucho frío durante el invierno aparecen los cortes de suministro eléctrico en distintas partes del país. Este fenómeno se intensifica si, en lugar de tener un único día de calor, estamos frente a una ola de altas temperaturas. Esto se debe, principalmente, a la mayor presencia de los electrodomésticos mencionados en los hogares argentinos.

Para dimensionar esta cuestión, se puede indicar que en el año 1996, de acuerdo a información de la Encuesta Nacional de Gasto de Hogares (ENGHo) del INDEC, sólo el 9% de los hogares a nivel nacional contaban con equipos de acondicionamiento de aire en los hogares, un porcentaje similar al de la región GBA.
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Luego de varios años durante los cuales hubo un importante fomento a la venta y uso de acondicionadores de aire (por ejemplo a través de planes de financiamiento en gran cantidad de cuotas o precios subsidiados de electricidad), entre los años 2012 y 2013 el INDEC realizó la última ENGHo. De dicho estudio, se desprende que la cantidad de hogares con equipos de aire acondicionado aumentó drásticamente, alcanzando a nivel nacional un 35% y superando el 50% para los ubicados en el Noreste argentino. En línea con los valores nacionales, en GBA el 36% de las familias poseían aire acondicionado.

Lógicamente, esta mayor posesión (y uso) de equipos presiona sobre la demanda eléctrica en los días de mayor calor del verano. Si bien el impacto que tiene la temperatura en el consumo eléctrico varía en las distintas regiones, se verifica que dicha relación sufrió un fuerte aumento en todos los rincones del país.

Así, en los últimos años del siglo XX, en promedio la demanda eléctrica diaria en el Gran Buenos Aires aumentaba, en verano, a razón de 2,5% por cada grado adicional sobre la temperatura típica. Esto implicaba que en un día muy caloroso (30° de temperatura media) el consumo eléctrico era 15% mayor que un día típico de verano (24°).

Sin embargo, por la mencionada incorporación de electrodomésticos, esta relación subió a 3,3% entre 2003 y 2006 y, como resultado, un día de altas temperaturas conllevaba una demanda 20% mayor. Durante esta década este valor siguió subiendo y actualmente se ubica en una banda entre 4,5% y 5%, por lo que en un día de calor extremo, la demanda alcanza valores 30% mayores que los días típicos verano (dónde también se utiliza el aire acondicionado aunque con menor intensidad).

Para tener una idea de magnitud, la demanda eléctrica adicional en GBA en días de calor extremo podía alcanzar los 600 MW medios hacia el año 2000, algo menor a la energía que puede abastecer la central nuclear de Embalse. Este valor se elevó a algo más de 1400 MW medios en 2014, mayor que la energía que podrían entregar de forma combinada la central de Embalse y la central nuclear de Atucha 2.

Teniendo en cuenta que nuestro sistema eléctrico se encuentra bastante exigido durante el verano y el invierno, resulta crucial realizar un uso racional de la energía, graduando los aires acondicionados a la temperatura correcta, manteniendo cerradas las ventanas mientras éstos están en funcionamiento y apagándolos cuando uno no está en ese ambiente. De esta forma, lograremos sortear temporadas de calor con menores contratiempos en lo que abastecimiento eléctrico se refiere.

(*) Economista, especialista en Administración de Mercado Eléctrico.