BALANCES ENERGÉTICOS, REFORZADOS POR EL TARIFAZO: EMPRESAS DE LUZ Y GAS GANARON $30.000 M EN 2018

Aumentos

Con la excepción de Metrogas, que perdió $779 millones, el resto de las firmas energéticas y gasíferas se beneficiaron con balances positivos. Luego de los más de 12 años de fuertes pérdidas acumuladas como consecuencia del congelamiento tarifario y la constante suba de costos, las empresas de energía y gas comenzaron a revertir el crítico escenario con balances que reflejan ganancias por algo más de $30.000 millones durante los 12 meses finalizados el 31 de diciembre pasado.

Así se refleja en los balances presentados hasta la fecha en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires por las principales empresas transportadoras y distribuidoras de gas y energía del país, tales como Edenor, Edesur, Edelap, Transportadora de Gas del Sur (TGS), Tranportadora de Gas del Norte (TGN) y Transener, entre otras.

La fuerte recuperación de los estadados contables y de la situación financiera de estas compañías tiene relación directa con el proceso de recomposición de las tarifas que viene implementando el Gobierno de Mauricio Macri y que, según los datos del Indec, entre el 2015 y el 2018, acumulan subas del 600% para la electricidad, y del 250% para el gas.

Esto, a pesar de la disminución del consumo de ambos servicios, como consecuencia de la fuerte recesión que sufre la economía y de la caída de los ingresos de la mayoría de los argentinos.

Si bien la revisión de las tarifas se inició en el 2016, ese año quedó frenada y condicionada por una serie de fallos judiciales adversos, al punto tal que hasta se obligó al Gobierno a dar marcha atrás con los aumentos otorgados para las distribuidoras de gas, por ejemplo.

De esta forma, en 2017, el costo de ambos servicios se mantuvo en revisión por parte de las autoridades, que decidieron aplicar un sendero gradual de incrementos en las facturas desde febrero de ese año.

En el mismo sentido, las autoridades determinaron una importante reducción de los subsidios con el objetivo de mantener menos del 40% de la factura a cargo de erogaciones del Estado, a diferencia de los años anteriores, cuando el aporte público llegó a representar el 70% del precio de una factura de luz, gas o agua.

Un año después, es decir en el 2018, se volvieron a aplicar incrementos que rondaron el 40% en el caso de la electricidad, con una primera suba del 24% en febrero de ese año cuando también subió el gas un 15%.

Luego, en el segundo semestre del 2018, las tarifas de ambos servicios volvieron a crecer un 25%, más que nada a partir de octubre y con el objetivo de trasladar a los usuarios el impacto de la inflación y de la devaluación del tipo de cambio.

Esto, en línea con la meta de cumplir con los compromisos asumidos en la renegociación de los contratos que obliga al Estado a trasladar a los cuadros tarifarios el impacto de la suba de precios que se registre en cada semestre y que se calcula sobre el Índice de Precios Mayoristas (Ipim).

Ganancias, deudas y reinversión

Con ese contexto, el 2018 terminó con incrementos de casi el 60% en luz y gas que sirvieron para que las empresas reflejaran importantes ganancias en sus balances.

La única excepción en este contexto fue la de Metrogas, que cerró el año con una pérdida de $799 millones cuando en el 2017 había presentado un balance positivo por $774 millones.

Fuentes de la empresa propiedad de YPF argumentaron ante iProfesional que el rojo se debió al peso de la deuda en moneda extranjera, afectada por la devaluación, y que no logró ser compensada por las subas de tarifas.

Diferentes fueron los casos de las principales distribuidoras de gas del interior, como GasBan (ahora Naturgy BAN); o Distribuidora de Gas del Centro o Distribuidora de Gas Cuyana. Las tres acumularon ganancias por $4.999 millones durante el año pasado.

En el rubro, las transportadoras de gas fueron las que mejores ingresos obtuvieron gracias al nuevo escenario de tarifas. El ejemplo es TGS, que ganó $11.415 millones contra los $5.751 millones del 2017.

En su balance, la compañía explica que la diferencia se debe a mayores ingresos por ventas ($14.109 millones) y a un incremento en los ingresos provenientes de los segmentos de transporte, producción y comercialización.

También incidieron los costos operativos, que se incrementaron en $4.252 millones y los gastos de administración y comercialización, que subieron en $1.185 millones respecto del balance del 2017.

En cuanto a sus resultados financieros, reflejaron una variación negativa de $2.318 millones, principalmente como consecuencia del impacto de la mayor depreciación del peso respecto del dólar.

Por su parte, TGN también registró un resultado positivo el año pasado, pero mucho menor al de TGS ya que alcanzó los $3.721 millones. De todos modos, se trata de una cifra muy superior a los $841 millones que ganó en el 2017.

Edenor, al tope

En el caso de la energía eléctrica, el liderazgo en cuanto a resultados positivos durante el año pasado lo ostenta Edenor que obtuvo una ganancia de $4.260 millones, contra los $691 millones del 2017.

Durante ese período, la empresa controlada por Pampa Energía invirtió $8.550 millones con la prioridad puesta en alcanzar la calidad de servicio comprometida en la revisión tarifaria integral que se puso en vigencia desde febrero del 2017.

La misma se vincula con la necesidad de atender la demanda de sus más de 9 millones de clientes particulares y 37.000 Pymes y grandes industrias que operan en su área de concesión.

Se trató del mayor nivel de fondos aplicados por la compañía a la mejora de la red de distribución, desde su creación y superiores en más de $1.600 millones a las comprometidas con el ente regulador.

Además, el directorio de Edenor tomó la decisión de no distribuir dividendos a sus accionistas en 2018, tal como sucede desde el año 2001, razón por la cual los fondos generados se aplicaron a inversiones y gastos operativos en su totalidad

En el caso de Edesur, presentó un balance con $3.087 millones de ganancias, recuperando sus estados financieros de las pérdidas por $997 millones que había acumulado en el 2017.

El año pasado, sus ingresos aumentaron en $11.767 millones por la aplicación de los nuevos cuadros tarifarios. También gracias a que a partir del 1° de febrero del 2018 se le comenzó a reconocer el incremento de los costos de la energía conocido como VAD y que fue definido en 48 cuotas hasta el 31 de enero del 2022.

Se desde el 1° de agosto pasado la aplicación del 50% (7,925%) del incremento y recuperándose la parte restante en seis cuotas a partir del 1° de febrero pasado.

Además, el Ebitda (ganancias antes de intereses e impuestos) de Edesur aumentó principalmente por los mayores ingresos registrados, aunque ese monto fue parcialmente compensados por mayores cargos operativos resultantes de la suba del precio promedio de la compra de energía, de aproximadamente un 52%, y de un aumento en las remuneraciones y cargas sociales, debido principalmente al impacto de los incrementos salariales otorgados.

En cuanto a las inversiones, se mantuvieron en niveles similares a los del 2017 y se realizaron con el objeto de mejorar la calidad del servicio con obras en subestaciones y cables de alta tensión.

Esto, a pesar de que las ventas de energía disminuyeron frente al mismo ejercicio del 2017 como resultado del contexto económico, de las mayores tarifas y de la suba de la inflación en un entorno de caída de la actividad económica.

Un escenario similar logró Edelap durante el año pasado. La mayor distribuidora de electricidad de la provincia de Buenos Aires obtuvo ganancias por $1.576 millones.

En el caso del transporte de energía, fue Transener la que obtuvo los mejores resultados el año pasado, con una rentabilidad de $3.176 millones.

Esta cifra seguramente ayudará al Gobierno a encontrar durante este año un comprador para el 50% del capital de la empresa que todavía está en manos del Estado.

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